Con motivo de la celebración de Todos los Santos, en el Colegio Sagrado Corazón de Venta de Baños hemos vuelto a vivir uno de esos momentos sencillos que, año tras año, adquieren un significado muy especial para toda nuestra comunidad educativa: el olivo del recuerdo.
Después de nuestra celebración bajo el lema “Haz que vea… las huellas del amor”, los diferentes cursos fueron acercándose al olivo para colocar sus lazos y recordar a aquellas personas que han formado parte de su vida y que, aunque ya no estén físicamente con nosotros, continúan presentes de muchas otras maneras.
Un gesto sencillo lleno de significado
Cada lazo colocado en el olivo guarda detrás un nombre, una historia, un recuerdo o una persona importante. No hace falta decir mucho más.
Este gesto nos permite parar por un momento, mirar hacia atrás con cariño y dar gracias por todas esas personas que han dejado huella en nosotros. A lo largo de la jornada, alumnos y alumnas de distintas edades participaron en este pequeño homenaje, convirtiendo el olivo en un símbolo compartido por todo el colegio.
Aprender también a recordar
En el Sagrado Corazón entendemos que educar también significa acompañar a nuestros alumnos en experiencias que forman parte de la vida. Hablar del recuerdo, de la ausencia, de la gratitud y del cariño nos ayuda a poner palabras a lo que sentimos y a entender que las personas que queremos siguen formando parte de nosotros a través de todo lo que nos enseñaron y compartieron.
Nuestro olivo vuelve así a llenarse de lazos, pero sobre todo de historias y recuerdos. Porque algunas huellas permanecen mucho después de que una persona se haya ido. Y porque recordar también es una forma de seguir queriendo.
